En el pequeño pueblo de Chacé, dentro de la histórica denominación de Saumur-Champigny en el Valle del Loira, nace uno de los nombres más míticos del vino francés: Clos Rougeard. Durante décadas, los hermanos Foucault —Charly (Jean-Louis) y Nady (Bernard)— fueron los guardianes de este dominio familiar, representando la octava generación de viticultores y convirtiéndose en referentes absolutos de la viticultura respetuosa y de mínima intervención.
Mucho antes de que la agricultura ecológica fuese tendencia, en Clos Rougeard ya se trabajaba el viñedo sin productos químicos ni tratamientos sintéticos, defendiendo una filosofía basada en el respeto total por la tierra y el equilibrio natural del viñedo. Su forma de entender el vino inspiró a toda una generación de productores del Loira y ayudó a redefinir la identidad de Saumur-Champigny.
Desde 2017, la propiedad pertenece a la familia Bouygues, que ha asumido el reto de preservar intacto el legado y la identidad de este lugar legendario. Hoy, el proyecto continúa bajo la dirección de Richard y Jacques-Antoine, quienes trabajan junto al equipo de la bodega para mantener el nivel de precisión, profundidad y elegancia que siempre han caracterizado a los vinos de Clos Rougeard.
La finca cuenta con apenas 11 hectáreas divididas en unas veinte parcelas, plantadas principalmente sobre suelos arcillo-calcáreos. Allí sobreviven viñas viejas excepcionales —algunas centenarias— que jamás han conocido herbicidas ni productos químicos. Este ecosistema vivo y equilibrado permite obtener uvas de enorme pureza y personalidad.
Los vinos de Clos Rougeard son también el resultado del tiempo y la paciencia. Las largas crianzas, superiores a dos años en barrica, y su posterior afinamiento en las profundas galerías subterráneas excavadas en la toba calcárea, aportan una complejidad, finura y capacidad de guarda únicas. Vinos intensos y profundos, considerados hoy auténticas referencias mundiales del Cabernet Franc y del Chenin Blanc.