Maxime Crotet representa una nueva generación de viticultores comprometidos, apasionados y profundamente arraigados en su territorio. Originario de la región de Beaune, creció rodeado de gastronomía y cultura del vino. Su abuelo fue propietario de la famosa Hostellerie de Levernois, una institución gastronómica de renombre en la zona. Este entorno lo inspiró desde muy joven y pronto despertó en él una pasión por el vino que se transformó en vocación
Una década de formación junto a Frédéric Cossard Maxime no eligió el camino más fácil: se formó durante aproximadamente diez años junto a Frédéric Cossard, figura icónica del vino natural en Saint‑Romain (Borgoña). En ese entorno aprendió la rigurosidad del trabajo en el suelo, el método biológico más exigente y, sobre todo, la paciencia e intuición que exige el vino vivo
En 2021, dio un paso decisivo al iniciar su propio proyecto en el corazón de Beaune. Sin viñas propias, optó por un modelo de negociant artesanal, trabajando con productores afines en terroirs borgoñones. Sin embargo, las pérdidas catastróficas del millésime 2021 lo llevaron a abastecerse temporalmente en regiones como Beaujolais, Alsacia, Jura y el Valle del Ródano Sur, con variedades como Gamay, Pinot Noir, Poulsard, Trousseau, Chardonnay, Savagnin, Grenache y Carignan, que vendimió personalmente y vinificó en su cuverie en Beaune 2022
Con un millésime 2022 más generoso, Maxime pudo concentrarse finalmente en las grandes appellations de Borgoña, obteniendo uvas de terroirs prestigiosos y aplicando el mismo cuidado artesanal en pequeñas producciones. Cada cuvée aspira a ser una expresión sincera del terroir, el fruto y el millésime, sin artificios, sin dogmas, dejando hablar lo vivo
En pocos años, Maxime Crotet se ha convertido en uno de los nombres a seguir en el vino natural borgoñón. Sus vinos, vibrantes, frescos, minerales y digeribles, reflejan una tensión elegante y una expresividad auténtica. Su equilibrio entre técnica precisa, intuición y sentido del fruto encanta a aficionados, comerciantes y sommeliers. Producidos en cantidades limitadas y con fuerte boca a boca, su estilo y sinceridad auguran un lugar destacado en el futuro del vino natural en Borgoña